Señales extraterrestres: los experimentos más impactantes para contactar vida en el universo
Desde radiotelescopios que “escuchan” el cielo hasta mensajes enviados como botellas cósmicas, la humanidad lleva décadas intentando responder una pregunta: ¿hay alguien más ahí fuera? Estos son los intentos más relevantes, cómo funcionan y qué hemos aprendido.
1) El Proyecto SETI: escuchando al universo
Qué es: Search for Extraterrestrial Intelligence agrupa esfuerzos para detectar tecnofirmas (señales creadas por tecnología) en vez de biofirmas (señales químicas de vida).
Cómo funciona (en simple):
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Radiotelescopios apuntan a regiones del cielo y registran radiofrecuencias.
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Se buscan señales estrechas (muy “finas” en frecuencia) con deriva por movimiento relativo, algo improbable en fenómenos naturales.
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Se aplican filtros para descartar interferencias humanas (satélites, microondas, aviones).
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Si aparece algo raro, se intenta repetir la observación con múltiples antenas y en distintas ubicaciones.
Infraestructura clave (ejemplos):
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Array dedicados como Allen Telescope Array (ATA) y antenas grandes como Green Bank (EE. UU.) o Parkes (Australia).
Qué se busca exactamente:
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Portadoras estrechas cerca de líneas “naturales” (p. ej., 1420 MHz, línea del hidrógeno), balizas con modulación artificial, pulsos, barridos láser (en óptico SETI).
Éxitos y límites:
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Se han visto “candidatos” que luego resultaron ser interferencia o eventos naturales.
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Hasta hoy no hay confirmación de señal extraterrestre inteligente.
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Aun así, cada campaña mejora el software, catálogos y métodos (más sensibilidad y cielos cubiertos).
2) La señal “Wow!” (1977): el gran misterio sin repetir
Qué fue: El 15 de agosto de 1977, el radiotelescopio Big Ear (Ohio) registró una señal estrecha de unos 72 s cerca de 1420 MHz (línea del hidrógeno). El astrónomo Jerry Ehman la marcó en la impresión con “Wow!” por su intensidad (código “6EQUJ5”).
Por qué fue tan especial:
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Intensidad y forma compatibles con algo no habitual.
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Frecuencia “universal” (hidrógeno), un canal lógico para balizas.
Qué pasó después:
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Se realizaron búsquedas de repetición sin éxito confirmado.
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Se han propuesto hipótesis (interferencia, cometas, fenómenos naturales), pero ninguna concluyente.
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Hoy sigue como caso icónico: excepcional, no verificado.
Qué nos enseñó:
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Importancia de protocolos de verificación (observación simultánea, múltiples haces, controles de interferencia).
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Necesidad de series largas y repetibilidad para hablar de detección.
3) El Mensaje de Arecibo (1974): una postal a M13
Qué fue: Un mensaje binario de 1.679 bits (número semiprimo 73×23, pensado para “reconstruirse” en un rectángulo), transmitido desde el radiotelescopio de Arecibo hacia el cúmulo globular M13.
Qué contenía (resumen):
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Números del 1 al 10.
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Elementos químicos esenciales de la vida (H, C, N, O, P).
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Estructura del ADN y población humana estimada.
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Figura humana, sistema solar y un dibujo del propio telescopio.
Contexto clave:
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Fue demostración tecnológica, no un intento realista de conversación: M13 está a ~25.000 años luz. Aunque alguien lo “leyera”, una respuesta tardaría miles de años.
Valor científico y cultural:
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Abrió el debate METI (Messaging to Extraterrestrial Intelligence): ¿debemos enviar mensajes o solo escuchar?
4) Las “botellas cósmicas”: Pioneer y Voyager
Pioneer 10/11 – Placas:
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Placas de aluminio anodizado en oro con figuras humanas, hidrógeno como unidad y mapa de púlsares para indicar nuestra posición galáctica.
Voyager 1/2 – Disco de Oro:
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“Golden Record” con saludos en múltiples idiomas, sonidos de la Tierra, música e instrucciones para reproducirlo.
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Diseñado para ser comprensible a partir de conceptos físicos básicos (hidrógeno, tiempos, frecuencias).
Qué aportan realmente:
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No son balizas activas; son mensajes pasivos que podrían ser encontrados por azar.
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Aun así, tienen un enorme valor simbólico y divulgativo: definen cómo nos presentaríamos.
5) Breakthrough Listen: la búsqueda a escala masiva
Qué es: Iniciativa privada lanzada en 2015, financiada por Yuri Milner con apoyo público de figuras como Stephen Hawking. Busca tecnofirmas con observaciones a gran escala y datos abiertos.
Cómo opera:
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Colabora con telescopios de clase mundial (p. ej., Green Bank y Parkes; también MeerKAT para campañas profundas).
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Escanea millones de estrellas cercanas, algunos cúmulos y galaxias.
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Analiza bandas de radio y también óptico (búsqueda de pulsos láser).
Qué lo hace diferente:
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Gran ancho de banda y tiempo de telescopio dedicados.
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Pipelines de IA y publicación de datasets abiertos para que la comunidad los explore.
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Candidatos aparecen de vez en cuando, pero ninguno verificado hasta ahora (se filtran por repetición y descarte de RFI).
Cómo se verifica una señal (miniguía útil para el lector)
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Repetibilidad: ¿aparece de nuevo en el mismo punto del cielo?
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Coincidencia multiantena: ¿la ven varias antenas a la vez?
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Perfil artificial: ¿es estrecha, con deriva consistente con rotación/órbita?
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Descartar RFI: ¿persiste al apagar fuentes locales y cambiar de dirección?
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Revisión abierta: ¿otros equipos la confirman?
Mensaje clave: sin repetición independiente, no hay detección.
FAQ (para “People Also Ask”)
¿Cuál fue la señal más prometedora?
La Wow! por su intensidad y frecuencia, pero no se repitió y no se verificó.
¿Es seguro enviar mensajes (METI)?
Hay debate: unos ven valor científico y cultural; otros piden precaución hasta entender mejor los riesgos.
¿Buscamos solo radio?
No. También láseres (óptico SETI) y otras tecnofirmas (contaminantes industriales, megastructuras), aunque son más difíciles de confirmar.
¿Hemos encontrado vida inteligente?
Hasta hoy, no hay evidencia confirmada.
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